Desesperanza

Un suicidio. Una carta de despedida. “Dado que no tengo una edad que me permita responder activamente (aunque sería el primero en seguir a alguien que tomase un Kalashnikov), no encuentro otro modo de reaccionar que poner un fin decente [a mi vida], antes de tener que comenzar a rebuscar en la basura para encontrar comida.” Con esta nota manuscrita se despedía ayer Dimitris Christoulas, un farmacéutico jubilado de 77 años que se pegó un tiro en la sien frente a la sede del Parlamento griego, en la icónica plaza Sintagma.

Justo mientras me entero de esta noticia a través de Twitter, donde el nombre de Christoulas es tendencia mundial desde bien temprano esta mañana y empieza a convertirse en símbolo de resistencia como el de  Mohamed Bouazizi, escucho en Radio Nacional una entrevista con Gervasio Sánchez.

Tras abrir la puerta de la terraza como cada mañana, con mi zumo y mi café en la mesa y el mollete en la mano, me quedo sentada enganchada al hilo de esta voz que afirma que el “periodismo puro”, el que vigila el poder, es “tan importante para la sociedad como la educación o la sanidad”. Tras poner en evidencia las palmaditas en la espalda de los medios a sus políticos afines y lo que él llama “buzoneo de dossieres” en las redacciones, afirma que si trabajara en España tendría “la cabeza cortada hace ya mucho tiempo”. Porque, se pregunta, ¿quién es capaz de denunciar la corrupción de los dos grandes bancos españoles? ¿Las vergüenzas de Inditex que utiliza mano de obra barata en Asia? ¿La política laboral de El Corte Inglés? ¿A Repsol haciendo vergonzoso mercadeo en negocios con corruptos en África?

Hablando de la guerra tampoco se olvida de nuestros políticos, que “permiten vergonzosamente el tráfico de armas”:

“Todos lo han hecho. Felipe González aprovechó la guerra en Irán e Irak para vender armas a los dos países, incluso mandó barcos desde España con hojas de ruta falseadas para que no se pudiera saber. Aznar vendió armas a países que estaban a punto de meterse en guerras violentas como Venezuela y Colombia. El señor Zapatero no sólo ha rizado el rizo, sino que ha triplicado la venta de armas españolas; yo ya le llamo el mejor traficante de armas que ha habido en la historia de la democracia. Y, para más inri , el señor Rajoy nombra ya directamente a un vendedor de armas como ministro de Defensa.”

No puedo evitar tender un cable de conexión entre una y otra cosa, el suicidio de Dimitris Christoulas y las palabras de Gervasio Sánchez, porque las dos hablan de un mundo, un tiempo y un ahora, que habrá que seguir contando. Y que habrá que arreglar.

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4 thoughts on “Desesperanza

  1. Cuando le dices a algunos que la ayuda a otros países no es una limosna, sino devolverles parte de lo que les expoliamos, te miran como si fueras un gilipollas integral (debe uno de serlo, porque ese sentimiento es recíproco y a mí la mayoría de la humanidad me lo parece). Habría que leerles el discurso con el que Gervasio recibió el premio que le dio El País para que se dieran cuenta de que, si no gilipollas, cuando menos son unos miserables.

  2. Es bueno que voces como la de él se sigan oyendo, más tarde o más temprano habrá un cambio.Por mucho que se quiera ignorar la mierda, llegará un momento que olerla se hará insoportable.

  3. Algún día cambiarán las cosas, o nos cambiamos de planeta directamente. Lo malo es que a lo mejor para cuando lleguemos, hay un Zara allí, y un Corte Inglés, y un McDonalds, ¡ah!, y una estación de servicio Repsol también.

    😀

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