¿Reinventarse? Según de qué manera

En estos devastadores años uno de los mantras más repetidos ha sido éste: hay que reinventarse. Si no encuentras trabajo de lo tuyo dale una vuelta a tu carrera profesional, dedícate a otra cosa, fórmate y recíclate. Si tu sector está en crisis (¿y cuál no lo está?) búscate la vida en otra parte.

De entrada, éste es un buen consejo. El mercado de trabajo ha cambiado, lo queramos o no, nos guste o no; seguir manejando conceptos del pasado puede ser perjudicial, ya que si pretendemos guiarnos por los mismos parámetros de antes podemos llevarnos desagradables sorpresas. Podemos quedar varados buscando una salida que no existe.

Por eso, todo lo que signifique abrir nuestra mente es positivo. Aprender a ver las cosas desde otro ángulo, buscar nuevas maneras de hacer las cosas o aprender a usar nuevas herramientas son excelentes iniciativas para alguien que está en paro.

Sin embargo, resulta molesto que esta consigna se haya convertido en una de las panaceas a este problema (hay otras, y otro día hablaremos de ellas). Porque no todo el mundo tiene por qué reinventarse, o al menos no de la misma manera o no totalmente. Yo soy periodista y hace más de un año que abandoné los medios de comunicación, por lo que se ve sin muchas opciones para regresar a pesar de mi experiencia. La situación del sector es tan terrorífica que me han llegado a sugerir dar un giro radical a mi carrera y estudiar algo que no tenga nada que ver con “lo mío”, como por ejemplo una ingeniería. Y reconozco que le he dado alguna que otra vuelta al asunto: me gustan las disciplinas científicas y se me dan bien a la hora de estudiarlas.

Pero seamos serios. ¿De verdad hay que tirar por la borda todo lo aprendido durante estos años de estudio y experiencia? ¿He de asumir que todo lo que he hecho hasta ahora no ha servido prácticamente de nada y me veo abocada a empezar de cero? Me niego a pensar eso, y me molesta bastante que nueve de cada diez sitios especializados en coaching y búsqueda de empleo dediquen varios artículos al mes al mantra del reinventarse. No hay lista de recomendaciones para desempleados en la que no aparezca la dichosa reinvención (junto con elaborar un buen currículo, usar internet y las redes sociales y otros originales consejos).

BombillaImagen de Ahmad Hammoud

Señores: hay que reinventarse, sí, pero con cabeza. Por eso, y para no ser menos, aquí dejo mi lista de consejos para los profesionales en paro que quieran dar un nuevo aire a sus carreras:

  • No busques un cambio radical. Si eres abogado y tienes veinte años de experiencia, ése es tu principal activo. Sería necio tirarlo por la borda para dedicarte a montar una zapatería… por mucho que te gusten los zapatos.
  • Las aficiones son eso: aficiones. Quizá te encantan las antigüedades, y probablemente sepas mucho sobre el tema. Pero si quieres vivir de ello necesitarás ser uno de los mejores, no te bastará con que tus amigos te digan: “¡Vaya, cuánto sabes de esto!”. Además, también te hará falta mucha suerte: piensa que habrá profesionales que lleven años especializados y conozcan el sector muchísimo mejor que tú.
  • Amortiza tu bagaje. Aprovecha todo lo que tienes: técnicas, recursos profesionales, contactos, conocimiento sobre el mercado y la competencia. Úsalo para pensar nuevas maneras de hacer las cosas o para descubrir caminos poco transitados, pero recuerda que siempre será más sencillo hacerlo dentro de tu área de conocimiento.
  • Estudia tu sector a fondo. Probablemente exista algo que nadie haya probado antes dentro de tu campo profesional, pero no por eso quiere decir que vaya a funcionar. De hecho, si nadie lo ha puesto en práctica es porque tal vez no tenga muchas posibilidades de prosperar. Encuentra los nichos de negocio reales, aunque no sean originales.
  • Busca la manera de hacer algo que te guste mientras sacas partido a lo que ya sabes. Puede que seas albañil por circunstancias de la vida y tu vocación real sea la docencia. En ese caso, fórmate, busca información e investiga sobre modelos pedagógicos; después, aplica lo que aprendiste mientras trabajabas en la obra. Quizás te conviertas en un excelente formador para empresas, sobre riesgos laborales o sobre cómo optimizar la jornada laboral en el tajo.
  • No te dejes llevar. La situación es muy complicada, las puertas se cierran a menudo con estrépito y sectores económicos completos están resquebrajándose hasta los cimientos. Pero olvídate de los chollos: los programas de Discovery Max son entretenidos para la hora de la siesta, pero no creas que buscando en trasteros y pujando en subastas vas a ganar más de mil euros cada semana. Por mucho que te gusten las antigüedades.
  • Si finalmente decides lanzarte y dar un giro de 180 grados a tu carrera, mide muy bien los riesgos que vas a asumir y arrostra las posibles consecuencias. Puedes intentar comercializar esos cojines para microondas que tan bien te salen en tus ratos libres, pero porque tienes un colchón económico que te permite intentarlo, porque tienes tiempo libre suficiente o porque el coste de tu aventura empresarial es asumible tanto para ti como para tu familia. No seas egoísta y mírate con perspectiva: si los riesgos son demasiado altos, tal vez debas replantear la magnitud de tus aspiraciones.
Imagen de cabecera: Martin Fisch
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2 thoughts on “¿Reinventarse? Según de qué manera

  1. Muy buen artículo. Me he sentido muy identificado. Nos quieren hacer creer que “reinventándonos” y “emprendiendo” se acabarán todos los males, pero nadie explica lo difícil que es reinventarse con una base sólida para no tener que abandonar a los cuatro días y sin alternativas. Yo, que también soy periodista desahuciado a los 39 años, no renuncio a mi profesión (mantengo el contacto mediante mi blog), pero, como tú, veo prácticamente imposible volver a trabajar por cuenta ajena. Mi reinvención consiste en desarrollar mi otra pasión: la escritura. He escrito un libro, que me he autopublicado, y ahora estoy en la fase de promoción. Un trabajo apasionante pero que puede llegar a ser muy frustrante. Eso sí, voy a ser muy pesado. Saludos!

    1. Claro que sí. Todo lo aprendido sirve para algo, y sería un desperdicio renunciar a ello para emprender un camino desconocido. Ejemplos como el tuyo son perfectos para entender bien el concepto de “reinvención”. Ya tenemos “El viaje de Pau” de los primeros en nuestra lista de deseos para las próximas semanas. ¡Gracias por el comentario!

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