La ortografía, por favor

¿Existe algo peor que un texto con faltas de ortografía? Todos podemos cometer errores, y las erratas siempre están acechando: a veces son imprecisiones con el teclado, a veces fruto del cansancio. Pero cuando obedecen al desconocimiento del idioma son imperdonables, todavía más en las redes sociales, donde estamos para vendernos y comunicarnos con el mundo.

A través de mi perfil en LinkedIn estoy suscrita a varios grupos de interés para mi ámbito profesional. Como muchos ya sabréis, en estos grupos se pueden crear debates, de los que se recibe cumplida información a través de correos electrónicos periódicos. Uno de los últimos boletines que recibí procedía del grupo denominado “Periodistas & Comunicadores” (otro día podríamos hablar del mal uso del símbolo et, tan extendido y cansino), y el tema destacado de debate era éste:Ortografía dudosa

Fue tal el impacto que inmediatamente abrí el enlace, y comprobé que el hilo estaba muy activo precisamente por la cantidad de comentarios negativos sobre la flagrante falta de ortografía que contenía. Y el artículo al que se refería, aunque ya tiene corregido el título, da idea de que no se trató precisamente de un despiste: no hay más que ver la dirección URL.

Que un error así se “cuele” en un grupo supuestamente integrado por comunicadores y profesionales del lenguaje da pistas sobre la auténtica plaga en que se han convertido las faltas de ortografía. Un fenómeno que antes era propio de los exámenes escolares ha pasado a ser algo generalizado, y podemos encontrarlo en carteles, anuncios, documentos oficiales, medios de comunicación e incluso obras literarias.

No hay excusa. Quien trabaja con las palabras debe saber usar su principal herramienta profesional, es su responsabilidad. Existen multitud de herramientas que pueden ayudar a repasar y corregir, aunque lo fundamental es contar con una base sólida que permita redactar de forma fluida, sin dudas y con las mínimas vacilaciones. La labor de revisión es también imprescindible; las prisas no son buenas, y siempre hay que dedicar tiempo para una segunda -y tercera- lectura antes de publicar un texto.

Un buen corrector ortográfico contribuirá a disminuir el margen de error, que ya de por sí debe ser ínfimo, pero nunca podrá sustituir el bagaje de años de aprendizaje: escribiendo y, sobre todo, leyendo.

Imagen de cabecera: Alfaneque
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4 thoughts on “La ortografía, por favor

  1. Cuántos dolores de cabeza me he sufrido por culpa de las faltas de ortografía… ¿Y qué decir de los errores de puntuación? Bueno, más que errores, de la ausencia de signos de puntuación. Hay textos que han provocado muertes por asfixia… El otro día empecé a leer un relato en un blog en el que colaboro. Cuando me di cuenta de que no había un solo acento tuve que dejarlo. Acepto textos con algunas faltas que claramente son erratas, pero no aguanto las faltas de ortografía sistemáticas. Saludos!

  2. Posiblemente sea un radical, pero me parecen imperdonables las faltas ortográficas en cualquier universitario. Y si hablamos de profesionales del idioma (maestros, periodistas, traductores, literatos,…) deberían ser perseguidas penalmente. Otro día podríamos tratar también el analfabetismo numérico de quienes no saben hacer una simple regla de tres alegando “ser de letras”.

    1. La lengua y las matemáticas son los dos lenguajes fundamentales con que nos vamos a comunicar a lo largo de toda nuestra vida, y por eso es fundamental manejarlos de forma correcta. Tan triste es un médico que jamás lee como un escritor que no sabe calcular un porcentaje.

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