Dosis de indiferencia y hastío

Estos días, tras la devastación producida en Filipinas por el tifón Haiyan, hemos conocido los resultados de una encuesta lanzada por el diario francés Le Figaro según la cual casi el 60% de los participantes decía no “estar dispuesto” a ayudar a sus víctimas. Es un dato que hace pensar.

Hace pensar que los ciudadanos no se fían ya de nadie. Ni de las instituciones, ni de las organizaciones humanitarias, ni de su propia sombra; parece ser que muchos de los comentarios vertidos en la web de la encuesta se refieren a la incertidumbre de no saber adónde van a parar los fondos recaudados para este fin.

Hace pensar que las tragedias de este mundo injusto nos han calado tan hondo que ya no empapan, sino que nos chorrean. Que por más que nos pinchen ya no sangramos, porque estamos tan abrumados por nuestra propia existencia sorteando obstáculos que lo que ocurra en una isla a más de 10.000 kilómetros de distancia sólo sirve para horrorizarnos durante un par de minutos; no mucho más.

Pero hay que combatir esta desgana. Hay que luchar contra ella y obligarnos a abrir los ojos. Que, como dice hoy mi amigo Pablo, no se reduzca todo a las imágenes del morbo y a un par de columnas en la página 10. Que los efectos de una crisis injusta, provocada por aquellos a los que todo les sobra (excepto la capacidad de mirarse en el otro) en una sistemática tarea de opresión y terrorismo económico, no nos anestesien hasta el punto de pensar que esos millones de personas heridas, hambrientas y desahuciadas son distintas a nosotros.

No lo son. Son como tu amigo Paco, ése con el que te vas de cañas, o como tu amiga Marta, la que te acompaña siempre de compras. Como tus padres, tus hermanos, tus hijos. Imagina perderlos a todos en un solo día. Imagina verte solo en mitad de un caos donde nadie conoce a nadie, herido, hambriento y desahuciado, sin saber siquiera si tendrás un lugar para dormir o un bocado para comer. Imagina tu casa, tu pueblo, tu país destruido hasta sus cimientos. Imagínalo de verdad, haz un esfuerzo. Y después dime si de verdad eres tan distinto a ellos.

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(Podéis donar a cualquiera de estas organizaciones para ayudar a las víctimas tan sólo con hacer clic en las imágenes.)

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