Uruguay, una isla en un mundo de locos

Os presento a José Mújica, aunque la mayoría de la gente le llama Pepe. Pepe Mújica. Aquí le vemos saliendo de su garaje, cerca de Montevideo:Mujica

Pepe es el presidente de Uruguay. Su sueldo oficial es de unos 8.500 euros al mes (250.000 pesos uruguayos) pero él sólo recibe unos 685 euros (20.000 pesos); el resto lo dona a un fondo gestionado por su partido, el Movimiento de Participación Popular, y que funciona como una ONG con ayudas a emprendedores o viviendas sociales, entre otras funciones.

Uruguay acaba de aprobar una ley que permite la producción y venta reguladas del cannabis, y por eso entre otras cosas le han dedicado un artículo en The Guardian a su presidente con este título: “El presidente de Uruguay José Mújica: sin palacio, sin séquito, sin florituras”.

Y así es. En el texto se nos cuenta que a Pepe le disparó la policía hasta en seis ocasiones y que pasó 14 años en una prisión militar tras pertenecer a la guerrilla de los Tupamaros, un grupo que en los 70 fue perseguido por robos a bancos y secuestros cuyas ganancias se dedicaban a distribuir entre los más pobres del país.

Ganó las elecciones en 2010 y desde entonces ha puesto en marcha medidas destinadas a combatir el consumo indiscriminado de recursos y otras de carácter social relacionadas con el matrimonio homosexual o el aborto.

Lo que más me gusta del artículo es su descripción de Mújica. Vive en una pequeña granja de una habitación (lo que allí se llama chacra) “entre los campos de crisantemos a las afueras de Montevideo”, con su mujer Lucía Topolansky y su perra de tres patas Manuela:

“Vestido con ropas y zapatos usados de andar por casa, el granjero de pobladas cejas que sale al porche se asemeja al anciano Bilbo Bolsón emergiendo de su agujero hobbit para regañar a algún vecino metomentodo.”

Más allá de la apariencia y la anécdota, Pepe Mújica habla de su país con orgullo como “una isla de refugiados en un mundo de locos” y se muestra cansado de esta economía globalizada: “Estoy ya harto de cómo funcionan las cosas. Vivimos en una época en la que no podemos más que aceptar la lógica de los mercados. La política actual no es más que pragmatismo a corto plazo. Hemos abandonado la religión y la filosofía… Lo único que nos queda es hacer automáticamente lo que los mercados nos dictan”.

Por eso, en la conferencia de Naciones Unidas de Río de Janeiro sobre desarrollo sostenible alzó la voz contra la “obsesión ciega” por alcanzar un mayor crecimiento a través del aumento en el consumo. “Soy el presidente. Lucho por que haya más trabajo y más inversión porque la gente pide más y más. Intento expandir el consumo pero al mismo tiempo disminuir el consumo innecesario… Me opongo al derroche: de energía, de recursos, de tiempo. Tenemos que construir cosas duraderas. Ése es el ideal, pero puede que no sea realista porque vivimos en la era del acaparamiento”, explica.

Aunque es consciente de las contradicciones y de que no tiene respuesta para ellas, continúa The Guardian, Mújica tiene claro que la búsqueda de una solución debe ser política: “Hoy día podemos reciclarlo prácticamente todo. Si viviéramos por nuestros propios medios -siendo prudente- los 7.000 millones de personas que viven en el mundo podrían tener todo lo que necesitaran. La política debería moverse en esa dirección. Pero pensamos como personas y como países, no como especie”, concluye.

¿Revolución? “El mundo siempre necesitará revoluciones. Eso no significa disparos y violencia. Una revolución tiene lugar cuando cambias tu modo de pensar. Tanto el confucianismo como el cristianismo fueron revolucionarios.” Sin embargo, duda de que la crítica y la protesta a través de las redes sociales tengan la capacidad para generar algo duradero: “Los que protestan probablemente terminen trabajando para multinacionales y muriendo de enfermedades modernas. Espero equivocarme en esto”.

Ojalá se equivoque, sí. A mí me gustaría tener un presidente como Pepe Mújica. Y no puedo evitar preguntarme por qué en España sabemos tanto (o escuchamos tanto en los medios, más bien) de Barack Obama, de Angela Merkel, de Berlusconi, de Cristina Kirchner, de Evo Morales, de Nicolás Maduro y su antecesor Hugo Chávez, y tan poco de este hombre sencillo y consecuente que habla de buscar soluciones desde la política (y no desde los despachos financieros) para un mundo de locos.

(Además de la foto que ilustra esta entrada, de Gonzalo Viera Azpiroz, os recomiendo que echéis un vistazo a la galería del fotógrafo Mario Goldman sobre Mújica en su chacra de Montevideo, que sólo puedo enlazar aquí debido a los derechos protegidos de las imágenes de Getty.)

Anuncios

2 thoughts on “Uruguay, una isla en un mundo de locos

  1. He leído otros artículos y escuchado alguna otra intervención de este hombre, y sólo puedo sentir envidia de los uruguayos a la vez que vergüenza por tener que soportar a los indecentes que nos gobiernan. Mújica es una mosca cojonera para los mercados y el establishment, simplemente por ser honesto y hablar claro, así que lo normal es que no le den bola en los medios. Saludos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s