Diez libros que me han hecho vivir

No me gustan las cadenas.

Por principio, no participo nunca. Y si puedo ayudar a pararlas, lo hago. A veces me han intentado atrapar personas conocidas, más o menos cercanas, pero me he resistido. Sin embargo, he de confesar que en los últimos días he caído en dos de ellas.

La primera fue la #FotoCinéfila que se multiplicaba en Twitter con fotogramas de películas favoritas, y me animé a contestar a mi amiga @Rockzío porque recordé con nostalgia una película que significó muchas cosas en mi adolescencia: Cyrano de Bergerac.

En esta ocasión me enreda otro amigo, Salva, y como la cosa va de libros, en vez de seguir el juego al estilo usual en Facebook he preferido marcarme una entrada con la lista de los diez libros, diez, que por un motivo u otro son importantes en mi vida lectora. (Ahora que me fijo, he caído en estas dos cadenas llevada por la nostalgia. Será que me estoy haciendo mayor.)

Son muchos ya los títulos que llevo a la espalda (este año aún espero alcanzar la meta que me puse en enero), así que seguramente faltará más de uno. Pero los que están, están por algo:

  1. Miguel Strogoff, de Julio Verne. Fue el primero. No recuerdo el año, pero yo era un moco. Cogí la lista que nos dieron en clase de ¿6º? de EGB con las lecturas del curso y me planté en la biblioteca dispuesta a hacerme con Momo, el libro que todo el mundo quería leer y comentar. Pero ese título era una extravagancia, casi una novedad literaria (aunque ahora veo que se publicó en 1973), y una biblioteca de pueblo no daba para tanto. Fui entonces rebajando mis pretensiones por orden de prioridad hasta que llegué a Miguel Strogoff, que dormitaba en la parte baja de la lista y tenía pinta de ser un tostón. Lo que ocurrió fue que con 11 años me enamoré de Julio Verne y, como suele decirse, lo demás es historia.
  2. It, de Stephen King. Siempre me gustó la literatura de terror. Y aunque venda (y escriba) libros como rosquillas, siempre defenderé al señor King como un pedazo de escritor de la cabeza a los pies. It es ese libro al que vuelvo una y otra vez para emocionarme y corretear por las alcantarillas de Derry con sus personajes.
  3. El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien. ¿Quién sería yo como lectora sin Tolkien? Probablemente, alguien muy distinto de quien soy ahora. Quise meterle mano a este fantástico tochazo desde el primer momento, y recuerdo haberlo sacado de la biblioteca hasta en dos ocasiones sin ser capaz de pasar de las primeras cien páginas. Pero a la tercera fue la vencida, y desde entonces ahí está, llamándome desde la estantería cada verano.
  4. La hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe. Este caballero sureño, amado y odiado a partes iguales por su genialidad como periodista-escritor, por su temperamento áspero y por sus aires elitistas, es uno de los culpables de mi intenso amor por la literatura norteamericana contemporánea. No sé si La hoguera de las vanidades es su mejor novela, pero fue la que me hizo acercarme a otros tantos autores de su generación, y la disfruto tanto cuando la leo que tiene que ser ésta y no otra la que se cuele en la lista.
  5. Trilogía de Nueva York, de Paul Auster. ¿Vale colar un tres-en-uno? Cualquier otra novela de Auster podría haber estado aquí, pero -una vez más- este trío fue mi puerta de entrada al mundo de Auster, y fue deslumbrante.
  6. Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay, de Michael Chabon. Me divierte enormemente Chabon, y atesoro este título como un libro de juventud que en realidad leí muchos años después de lo que habría correspondido. No importa, lo disfruté igualmente y me llevó a seguir de cerca a Chabon: doble premio.
  7. Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra, de John Irving. Aquí se ha librado una dura batalla. Hasta el último momento, pensé en incluir Hasta que te encuentre, del mismo autor. Pero Príncipes… fue el que me hizo conocerle («Irving es Dios», suele decir mi amiga Noelia, y yo no tengo mucho más que añadir) y además es un libro exquisito. Si nunca Le habéis leído, ya estáis tardando.
  8. La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca. Sin teatro yo no sería la persona que soy hoy. Aunque son muchas las obras y muchos los dramaturgos, tenía que escoger uno, y ante Don Pedro me quito el sombrero.
  9. Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. «El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.» Para mí, muchas cosas carecieron de nombre en la literatura hasta que Gabo me las señaló con su dedo único.
  10. Maus, de Art Spiegelman. Me gusta cerrar la lista con esta novela gráfica. ¿Por qué? En efecto: porque fue la primera. Hasta hace muy poco yo no sabía leer cómics, a pesar de que mis primerísimos pasos como lectora fueron con el TBO y la revista Tio Vivo, que mi madre me leía pacientemente mientras yo miraba los dibujos porque aún no había aprendido a leer (aún recuerdo el momento de iluminación que tuve el día en que yo solita me di cuenta de que las tildes únicamente se ponían encima de las vocales). Ahora ya tengo un pequeño bagaje de novelas gráficas, y es muy gratificante saber que tras casi treinta años de vida lectora todavía me quedan territorios por explorar. Ah, y Maus es un libro que todo el mundo debería leer al menos una vez en la vida.

Ya termino. No voy a “nominar” a nadie porque no me gustan las cadenas (¿no lo había dicho todavía?), aunque he de reconocer que no me importaría leer la lista de algunos amigos. Si voluntariamente quieren lanzarse a ello, no seré yo quien se lo impida.

Pero recordad, niños: las cadenas son caca. La mayor parte de las veces sólo sirven para llenar nuestros buzones de correo basura, y en el peor de los casos para difundir bulos dañinos y propagar la peor de las inculturas. Y contra eso, qué mejor que un buen libro.

Mas librosImagen de Manuel

 Imagen de cabecera: Olaya Balcells
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6 thoughts on “Diez libros que me han hecho vivir

  1. A esa misma tierna edad que tú, más o menos, devoré ‘Miguel Strogoff’ y buena parte de la bibliografía de Verne. Cómo disfrutaba aquellas aventuras que hacían disparar mi imaginación.
    Hace un par de días escribí mi lista en Facebook (yo también he caído en esas mismas dos cadenas), de la que me ha sorprendido gratamente comprobar que compartimos tres títulos: ‘El señor de los Anillos’, ‘It’ y ‘Cien años de soledad’. Podría coincidir un cuarto en el caso de Auster, aunque yo he elegido ‘Brooklyn follies’; junto a ‘La princesa prometida’ y ‘Mi familia y otros animales’, mis tres novelas favoritas.
    Completaban mi lista ‘El perfume’, ‘Mecanoscrit del segon origen’, ‘Los pilares de la Tierra’ y ‘Juego de tronos’.
    Podría haber hecho una lista muchísimo más larga, porque hay montones de libros que disfruté tanto como ésos, pero había que elegir… De Irving, por ejemplo, leí ‘El mundo según Garp’. Muy recomendable.
    Un abrazo.

    1. Pues sí que coincidimos en varios puntos, sí. “La princesa prometida” y “Mi familia y otros animales” son dos auténticas delicias. Y sobre “Juego de tronos” qué voy a decir, si cada vez que Martin saca uno nuevo aprovecho para releer algunos de los anteriores… ¡Pero sólo cabían diez! 🙂

  2. Ni uno. Ni siquiera Maus. Bueno, como los tenemos por casa, a lo mejor ya si eso, ya si eso a lo mejor… 🙂 A Irving le tengo ganas y a Wolfe también. A lo mejor aprendo a ser buen lector y consigo leerme algunos de estos libros. ¡Un beso!

  3. ¡Ay, amiga! Yo también estoy en contra de las cadenas, mi religión me lo prohíbe…. Pero como tu entrada me ha encantado y me ha despertado muchos y muy buenos recuerdos, déjalo que lo consulte con dios Irving y te cuento.

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